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El Sotano del Infierno

Real Oviedo: Resumen de la temporada 07/08 (I). De lo deportivo

Real Oviedo: Resumen de la temporada 07/08 (I). De lo deportivo

La temporada 07/08 se caracterizará por ser la del enésimo fracaso en la gestión, tanto deportiva, como económica, de unos gestores que en ningún momento ocultaron que entraban en el accionariado del Real Oviedo “porque nadie entra en un sitio a perder dinero” o, dicho más prosaico, a dar el pelotazo y forrarse a base de una club con 82  años de historia.

 

            El año futbolístico comenzaba tras el descalabro del descenso deportivo a tercera y con grandísimas dudas  de la afición sobre lo que serían capaz de ofrecernos los actuales dirigentes para “ilusionar” a una afición desencantada, pero que, una vez más, no iba a dejar en la estacada a su club, ya fuese Alberto González o Papa Pitufo su máximo accionista y, a mitad de septiembre, ya se había conseguido algo que muy pocos creían posible, 10.000 abonados de una afición vilipendiada y humillada hasta los máximos extremos, fue de las pocas alegrías que se llevaría, en otro año horrible. Hay una pancarta en el fondo norte que reza “Enxamás caleyarás solu”, una vez más esto se cumplió y el equipo no estuvo solo.

 

            En lo deportivo se empezó con muy mal pié porque se encargó la confección de la plantilla a José Manuel Díaz Galán, reconocido esportiguista, que el año anterior había condenado a la entidad al descenso, primero desde el pulpito de Director deportivo con fichajes como Guerra o Kiko y luego como entrenador, dejo constancia de sus extravagancias con ejemplos del estilo de poner en la megafonía insultos o vítores en el entrenamiento, cuando el equipo solo estaba un punto por debajo de la salvación, consiguió dos puntos de veinticuatro posibles y concluyó con el descenso de categoría a falta de tres jornadas para el final. A pesar de los números y de la total oposición de la afición, puesta de acuerdo, por una vez al 100%, se decidió, de todas formas,  que Galán ocupase el cargo de director deportivo para esta campaña y confeccionase la plantilla con ayuda del “Asesor deportivo externo”, Juan Mata, cargo inventado  por su amigo personal, el máximo accionista, y que había sido uno de los responsables del saqueo extremo del que había sido objeto “El Requexón” (ahora conocido como C. A. R.) en 2003.

 

            La primera decisión del “flamante” director deportivo fue la contratación de un entrenador que nos llevara de nuevo a la segunda b. Tras un montón de dimes y diretes, se optó por un entrenador “mediático” que “su figura ayudase a hacer más socios”. El elegido fue Francisco “Lobo” Carrasco, muy mediático sí, pero sin experiencia apenas, salvo los fracasos de entrenador del filial del Málaga y Director deportivo del C. D. Tenerife.

 

            La afición acogió, salvo contadas excepciones, al nuevo entrenador, entre el escepticismo y el rechazo. Dándole el tiempo la razón a estos últimos, puesto que, a pesar de dejar el equipo campeón a falta de varias jornadas, las continuas salidas de tono del entrenador y los pésimos resultados del equipo fuera de casa, el “laboratorio” con continuos experimentos y una chulería y soberbia que rayaban lo dantesco unidos a la abultada derrota en el primer partido de Play-off, 4-1 y un enfrentamiento con el casi millar de desplazados oviedistas  a Murcia dieron con sus huesos en la calle. Para la historia del peor oviedismo quedaran sus actos y declaraciones,  pongamos ejemplos:

 

- Tras la primera derrota en Villaviciosa 1-0, y a pesar de haber tirado el equipo solo una vez a gol, el mister se desmarcó con el famoso “hemos humillado futbolísticamente al rival

            - La semana previa al partido con el Siero, en la Pola había sido muy tensa, porque a los jugadores locales se les adeudaban varias mensualidades y se especulaba con la opción de hacer una protesta en un partido tan importante como el del Real Oviedo. El mister, lejos de suavizar la tensión, espetó a los presentes en la rueda de prensa previa una contundentes declaraciones: "No vamos a tener piedad de nadie, tenemos que ganar y si tienen problemas es un asunto de ellos, no nuestro”. Queda decir que el Oviedo perdió contra el Siero por 2-0.

            - Pero los peores desencuentros con la afición llegaron tras el primer partido de Play-off, en Caravaca, el equipo perdió 4-1 y la tensión con los oviedistas que habían cruzado España entera para ver a su equipo llego a su punto máximo cuando el mister se encaró con unos enfadados aficionados y les lanzó lindezas del estilo “vosotros no sois oviedistas, sois niñatos”, amén de casi llegar las manos con otro aficionado, llegándole romper el reloj.

 

Respecto a la plantilla, creada a imagen y semejanza de Díaz Galán, se empezó muy bien fichando a Diego Cervero, ídolo local y que daría muy buenos réditos al equipo con 27 goles. Pero las sombras en la planificación fueron muchas más que la luces. Hubo aciertos en jugadores como el propio Cervero, Curro o Iker Lasarte o las gratas sorpresas como el recién cumplido juvenil Matías, pero los errores fueron mucho mayores con fichajes “experimento” del tipo Stefan, jugador en teoría que venía como estrella, pero acabo estrellado con unos números pésimos y otros fichajes de jugadores que ni por calidad ni por categoría valían para el Oviedo, nunca mas pueden repetirse en una plantilla del Oviedo, los Santos, Brunos, Carmonas o Danis García.

 

La planificación veraniega fue pésima con una plantilla descompensadísima con errores tan graves como solo tener un lateral izquierdo, el “reconvertido” (antes siempre había jugado como interior) Iker Lasarte o la cojera total en el interior izquierdo que solo dejó experimentos durante todo el año puesto que solo había un jugador especifico por esa banda , el fichado de un equipín gallego (Alondras), Centrón e hizo que durante todo el año se jugase reconvirtiendo a jugadores como el medio centro Jaime, el delantero Bruno o el polivalente Matías que dejo la banda huérfana de jugadores específicos que conocieran  a la perfección los entresijos del puesto.

 

La portería, un puesto en principio bien cubierto con el fichaje del “segunda b” Aulestia y la continuidad del portero Iván, portero de gran futuro. Si bien el titular Aulestia llegó con gran vitola, su temporada fue más bien discreta, sin alardes, pero no se le puede acusar como culpable del fracaso.

 

El verdadero talón de Aquiles del equipo era la  defensa, poco trabajada, muy ofensiva y con la líneas adelantadísimas, pero lenta, lentísima, para un sistema de juego que requiere centrales rápidos. Fue la gran pesadilla del equipo porque en todos los partidos medianamente serios al equipo le hacía muchas ocasiones de gol debido a esa lentitud, agravada con el fichaje, en Diciembre, de otro amigo de Galán, López Bravo, central de mucha calidad, pero en el ocaso de su carrera, que unido a la misma lentitud del otro central, también de gran calidad, Meijide, nos condeno a recibir seis goles en los partido del Play-off que a la postre nos condenaron a otra temporada en tercera.

 

La mejor línea de toda la plantilla fue el centro del campo, a excepción de la mencionada banda izquierda. El centro del campo lo ocuparon, en un principio Curro y Juan Luís, pero este ultimo se lesiono de gravedad tras la primera jornada y en su sustitución llego en el mercado invernal el ex – canterano,  Mario Prieto. Se formo una buena dupla de mediocentros, con Curro, el jugador de más calidad de la plantilla, creando el juego y Mario destruyéndolo, pero también con un buen tono ofensivo. La banda derecha la ocupo Sergio Villanueva, jugador velocísimo, con gran llegada y que se hincho a poner balones y junto al lateral José Luís hacían una banda derecha ofensiva muy buena. Queda dicho que el punto flaco era la banda izquierda que partido tras partido era objeto de experimentos. Además de los teóricos titulares, los suplentes que salieron, véase Falo o Jaime, rayaron a buen nivel y no desentonaron.

 

 

Otro puesto al que le faltaban jugadores de calidad contrastada para un histórico como el Real Oviedo era la delantera, si bien Cervero cumplió, los demás jugadores que había para el puesto no dieron la talla, unos por bajo rendimiento (Stefan o Bruno), otros porque no les dejaron jugar los minutos que se merecieron, como Armando,  a pesar de sus buenos números en temporadas anteriores (pichichi en las tres ultimas) y los muchos goles que metía en los pocos minutos que el mister le daba. Tanto es así que en el mercado invernal hubo que buscar sustitutos y se recurrió a Pacheta, del Fundación Logroñés, buen jugador, pero muy frío que se pasó lesionado medio año, pero que cumplió en los partidos que salió.

 

La temporada regular alternó grandes goleadas en casa como el “histórico” 10-0 al Hispano, el 7-0 al Astur o el 6-0 al Tuilla con estrepitosos fracasos fuera de casa como la derrotas de Siero  por 2-0 o la de Llanes por 3-1. Aunque nadie dudaba de que el Oviedo quedaría campeón en la tercera división asturiana más floja de los últimos tiempos. Entre salidas de tono del entrenador y bostezo generalizado de la grada, se llego a Mayo donde se debía decidir el futuro de la temporada

 

El 12 de mayo se realizo el sorteo de la liguilla y la suerte deparo que el equipo debía viajar a Murcia a jugar contra el Caravaca de la Cruz, club modesto con un presupuesto de 250.000 € frente a los 2.000.000 del Real Oviedo. Un equipo que nunca había estado en segunda b y esta era su cuarta participación en la fase de ascenso. En teoría un rival asequible, aunque no de los mas fáciles a priori.

 

Las peñas se movilizaron y el oviedismo aletargado durante meses despertó para arropar al equipo, ocho autobuses llenos y casi mil oviedistas en un viaje que les llevaría a hacer 2.000 km. en poco mas de 48 horas. Un 10 a los desplazados. Por otro lado la directiva del Caravaca se negó a adelantar el partido al sábado para facilitar el masivo desplazamiento y creando “una encerrona” en toda regla, aunque esto no debía ser excusa.

 

El partido se disputo el 18 de mayo a las 18.00 horas y la alineación del Oviedo fue la formada por: Aulestia, Lucas, Meijide, Bravo, Lasarte; Villanueva,  Mario Prieto, Curro, Bruno; Pacheta y Centrón. Una vez más, Carrasco, no daba por cerrado su laboratorio y metía en banda derecha a Bruno para cambiar a la izquierda a un Villanueva que no es ni la mitad cuando juega cambiado de banda.

 

La primera parte trascurrió bastante igualada, incluso el Oviedo tuvo dos grandes ocasiones por medio de Meijide y Bruno que pudieron adelantar al equipo carbayón, pero fue el Caravaca, en penalti cometido por Aulestia tras una mala cesión de Meijide, el que se adelantó en el marcador.

 

En la segunda parte vino la tragedia, Carrasco, para castigar a Mario Prieto porque en el descanso le había dicho “así no se puede jugar” a lo que el mister le contestó “prefiero perder 3-0 a jugar al pelotazo”, cambió a este por  un centrocampista mas ofensivo, Jaime y se desato la caja de los truenos, hasta 4-0 llego a ponerse el equipo murciano, ni ellos mismos se lo creían. El gol de Carmona a la postre, daba una mínima esperanza para la remontada con el 4-1 definitivo.

 

La semana previa a la vuelta  se hizo una llamada ala afición para que fuera el pilar básico de la remontada y esta, una vez más, no falló, 24500 personas ¡24.500! para un partido de la tercera división, una vez más la fiel afición no falto a su cita. Si este equipo fue y es grande, es por su mayor patrimonio, la afición. El partido se disputo el domingo 25 de mayo a las 19.00 horas, una vez más el Caravaca se había negado a adelantar el partido al sábado.

 

Esa misma semana se destituyo a Carrasco y supuesto lo ocupo su segundo, Fermín, sin apenas tiempo para trabajar se decidió por la alineación más lógica, colocando a cada jugador en su puesto natural. El partido se disputo el domingo 25 de mayo a las 19.00 horas, una vez más el Caravaca se había negado a adelantar el partido al sábado. La alineación de esa tarde fue la compuesta por: Aulestia;  José Luís, Bravo Meijide, Lucas; Villanueva, Curro, Mario Prieto, Centrón; Gacheta y Cervero

 

La primera mitad trascurrió con el guión pactado de una remontada, minuto trece y gol de penalti de Cervero, no se estaba haciendo un gran juego, pero con el empuje de los jugadores y de la grada, el milagro parecía posible, esto se acentuó cuando poco antes del descanso Pacheta  anotaba en segundo gol. Jubilo en la grada y a solo un pasito del objetivo.

 

Tras el descanso el Oviedo apoyado una vez mas en el increíble ambiente del Tartiere salio decidido a por el gol que certificase la victoria y lo consiguió pronto, cuando Curro ejecuto una falta increíble que se coló por la escuadra. Un golazo. Pero fue el principio del fin, Curro se volvió loco con la celebración, algo normal, con el ambiente y las circunstancias  del partido,  acción que aprovecho el arbitro para sacar la segunda amarilla y expulsar al medio centro, erigiéndose como protagonista en un partido tenso, pero de guante blanco de momento. Tras la expulsión, el Oviedo, acuso el cansancio y ya en las postrimería del partido el Caravaca aprovecho para anotar sus goles, celebrándolos, los jugadores del Caravaca, con gestos a la grada que no fueron merecedores de tarjeta. El gol de Lucas ya en el descuento para dejar el definitivo 4-2 fue ya fue pura anécdota.

 

Una vez más el cóctel mal entrenador, falta de suerte, jugadores que se esconden en los malos momentos y malas decisiones arbitrales dio con los huesos del Oviedo en la tercera un año más que hace que  los seguidores de este equipo lloremos por otra temporada más en los subsuelos del infierno. Resistir es vencer.

 

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