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El Sotano del Infierno

Campeones a lo grande

Campeones a lo grande

            Por fin llegó una victoria en un gran campeonato de selecciones, España respira felicidad por los cuatro costados. Ayer tras el partido, medio país se echó a la calle para celebrar la victoria más importante de la historia del balompié nacional. Las escenas de alegría se sucedieron unas tras otras por los cuatro puntos cardinales, euforia, a veces desmedida, y alegría por la batalla ganada.. En un país que disfruta de una generación de deportistas ganadores como Rafa Nadal, Alberto Contador o Fernando Alonso, en individuales, y las selecciones de balonmano, baloncesto o hockey, faltaba añadirle el triunfo en el deporte rey y ayer llegó, por fin. España es feliz con el fútbol, ya era hora.

 

            España cimentó su triunfo en un centro del campo talentoso, alegre, aguerrido, en caso de necesidad, y que sabía encontrar en cada momento del partido el ritmo del juego a llevar. Las paredes, regates y la verticalidad fueron una constante en unos jugadores con una calidad portentosa, trabajada desde niños y que se plasmó durante todo el campeonato. Clave fue además encontrar el secreto para combinar todo ese talento en la mitad de la parcela, sin que el contrario les sobrepasase por un físico casi siempre superior y, Luis, tantas veces denostado (reconozco que fui uno de ellos), encontró la receta,  toque como principio básico. Al principio de su mandato resultaba aburrido hasta el bostezo, daba la sensación de poca profundidad, pero, una vez trabajado, el estilo se fue perfeccionando hasta que se fueron encontrando los espacios, se fue explotando la incorporación de las líneas de atrás al ataque, los jugadores ganaron en confianza y el espectáculo estuvo garantizado, el mejor juego del campeonato y la recompensa de alzar la copa final. Un centro del campo que supo ejecutar las decisiones leídas desde el banquillo, el pase al hueco, el balón en largo, las combinaciones rápidas, el sobe al balón hasta desgastarlo, nada de la esencia del fútbol se escapó a estos mediocampistas.

 

Todos fueron un reloj suizo, pero me voy a quedar con dos ejemplos. La batuta de Xabi, elegido mejor jugador del torneo, jugó, tocó, paso,  recuperó miles de balones, marcó, cada vez que el juego pasaba por sus pies el equipo se tranquilizaba, sacaba su silbato de guardia de tráfico y a dirigir, un jugador superlativo que sabe lo que hacer cada momento, pocos en el mundo puede hacer lo mismo, se le puede achacar que no da un pase a cuarenta metros, pero no le hace falta, ese no es su juego, no lo necesita, sabe lo que puede y lo que debe  hacer y lo hace a la perfección. El otro es Senna, para mí el mejor jugador de la “Roja” en el campeonato, quizá España le deba mucho a Koeman por dejar en el ostracismo a Albelda y darle titularidad, involuntariamente, en España a este portento físico de la naturaleza, un jugador que pelea cada balón, corta el juego y roba mucho,  pero sin descuidar la parte ofensiva, tiene un porcentaje de acierto en el pase de mas del 80%, una burrada, pero es que no le tiembla el pulso a la hora de hacer un cambio de juego, despejar un balón o disparar a puerta, su figura se acrecienta cuando el partido es sucio, ahí saca su escoba y deja su parcela limpia, lo bueno es que es capaz de hacer que esa parcela que abarca sea de 60 metros y eso descarga a los talentos del equipo a que dejen volar su imaginación. Senna es un jugador de 10 de los tiempos modernos, un gladiador de fino paladar, el gran descubrimiento al mundo de esta Euro 2008.

 

            Pero no solo de centro del campo vivió esta selección. La mayor duda que presentaba a priori este magnifico grupo de jugadores era la defensa, sobre todo, sus centrales. La temporada de Puyol había sido horrible y la de Marchena en el Valencia, tanto o más, incluso se puede afirmar que ningún central español había destacado en toda la temporada y los miedos eran fundados, sobre todo en el juego aéreo. Pero una vez más, Aragonés estuvo inspirado y trabajó el centro de la defensa desde la colocación, nada de alardes, un engranaje perfecto, nada de tirar el fuera de juego de manera excesiva porque sabía de las limitaciones de Marchena en la velocidad y no podía arriesgar todo a la de Puyol. Otra clave fue “yo salgo, tu me guardas la espalda”, la gran mayoría de los rivales con los que España se topó jugaban con un solo delantero, cada uno con su estilo, pero solo uno y se solucionó la papeleta de forma efectiva, uno de los dos siempre, siempre intentaba adelantarse, si no podía robar el balón, el otro, o en su defecto un lateral, le guardaba la espalda, un dos contra uno desquiciante. Funcionó, y muy bien, tanto que delanteros de la categoría de Klose, Toni o Pauvlychenko acabaron desesperados y sin apenas ocasiones para marcar. Y todo ello a pesar de la mala Euro que hizo nuestro máximo valladar en la parcela trasera, Sergio Ramos, fallón, timorato, se fue entonando, pero nunca llego a demostrar su buen nivel exhibido en el Real Madrid durante la temporada regular. Todo lo contrario que el perfecto Capdevilla, sin alardes, a la chita callando, no tuvo ni un solo fallo durante el campeonato, supo mantener el sitio en todo momento y subir cuando era necesario, pocos lo verán, pero mucho del mérito del primer gol contra Rusia que abrió la lata fue su arrastre al defensa que hizo que Iniesta se encontrara el camino despejado, gran Euro la del catalán.

 

            Si, a priori, la defensa era la línea en la que menos confiábamos, en teoría, la delantera era un puesto muy bien cubierto, como así se demostró. La pareja formada por Villa y Torres había conseguido entre los dos más de 50 goles durante la temporada regular, si a eso le añadimos los 26 goles de Gúiza en el Mallorca, el cóctel era perfecto, como así demostraron, 8 goles entre los tres. Villa, máximo goleador del campeonato y Torres pasara a la historia, ya no solo se hablará del gol de Marcelino, a partir de ayer se hablara también del gol de Torres. Un gran trío de atacantes que supo compenetrarse con los centrocampistas y su ultimo pase, de nada sirve que haya grandes pasadores en esta selección si los delanteros no saben buscar el desmarque. Para muestra un botón, el maravilloso pase de Xabi en la final fue aprovechado por Torres para marcar un gran gol, velocidad, potencia, picardía y efectividad, un gol maravilloso.

 

            Tan buen campeonato han hecho las líneas de campo del equipo, que el máximo baluarte del equipo y capitán, Iker Casillas, paso prácticamente desapercibido durante casi todo el campeonato, pero en el momentos más decisivo sacó su gran calidad y su agilidad felina y esto fue en la tanda de penaltis ante Italia. Cualquier portero, ante una pena máxima, se encomienda a la  suerte y se deja caer a un lado para ver si el lanzador decide tirar por ahí, pero Casillas es diferente y tiene una gran confianza en sí mismo y en la tanda decisiva se decidió a buscar los balones lanzándose por ellos, como en cualquier lance del juego, la suerte hay que buscarla, diría el tópico, y Casillas paró dos y nos dio media copa.

 

            Si a todo esto le añadimos que los jugadores de  banquillo fueron desde el primer partido decisivos, la receta deja de ser buena para ser mágica. Cesc, gran estrella de un equipo de primera magnitud internacional, saliendo casi siempre desde el banquillo, hizo un campeonato soberbio, encontró la manija del partido en cada jugada, el pase y el regate eran los adecuados para cada ocasión, un campeonato perfecto para un suplente que ya firmaría cualquier selección del mundo. Añadamos la chispa y el regate de Santi Cazorla, un gran proyecto de jugador y que dará mucho que hablar en el futuro, porque a la velocidad y la verticalidad hay que añadirle una gran visión de juego. Cada vez que entraba el asturiano (y oviedista) en juego España se podía permitir darle variantes al juego, la banda se podía utilizar de nuevo para abrir el campo 10 metros más para cubrir más terreno de juego en la parcela ofensiva. Y no solo los que entraban desde el banquillo contribuyeron al triunfo, nadie se ha quejado, todos los han sufrido y disfrutado por igual, jugasen o no, el equipo era una piña desde el primer día, espero que esto no cambie con el nuevo seleccionador.

 

            Por último, Luis Aragonés, Zapatones o El Sabio de Hortaleza, un técnico en estado de gracia ¿suerte? quizá, pero cada movimiento, cada cambio, el estudio de cada rival, cada lectura del partido, era acertada ¿qué nos echábamos las manos a la cabeza porque Luis hacía los cambio pronto? El partido le daba la razón, el escenario táctico cambiaba y el equipo no solo no se resentía si no que mejoraba. ¿Qué quitaba a Xabi cuando era el jugador que llevaba el ritmo del partido? Pues Cesc le daba el dinamismo que se necesitaba y en cada contra el rival sufría y el equipo sentenciaba. ¿Qué quitaba a la estrella internacional Torres? Güiza acababa por finiquitar el partido con sus constantes desmarques a la espalda. Además sabía como salir a jugar contra cada rival, unos partidos a la contra, otros con posesiones larguísimas, otros con ataques rápidos que castigasen a los centrales lentos, otros, véase Italia, planteándole un partido a su forma de jugar ¿qué tu sales a defender y a especular? Pues yo más, si tu guardas la defensa yo también, pero a mi manera, tengo la pelota, la toco, la sobo y si encuentro el hueco bien, y, si no, por lo menos no me haces gol.

 

            Un gran Aragonés, la portería más que bien cubierta, una defensa sólida, un centro del campo consistente y una delantera eléctrica y con gol. Si lo juntas todos, consigues, el campeón más brillante de una fase final desde la Brasil del 94 y eso es mucho decir. Y lo que nos queda de un equipo con una edad media de menos de 26 años. El futuro puede ser nuestro, soñar es gratis.

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